martes, 20 de diciembre de 2011

DONDE ME ENCUENTRO


Háblame de las esperanzas perdidas
de aquella búsqueda de la felicidad
agazapada en rincones inhóspitos de mi mente,
mientras bebo del beso  cansado
cuando la mirada no enciende las noches
ni  me hacen reproches las heridas,
que están enjauladas en latidos
aunque tiembla el alma de amargura
y el dolor recorre mi almohada
sin una sola caricia.
No quieras escribir en mi piel
una despedida
si se están borrando las horas
de las manos
que te escribieron mil y una poesías,
porque la soledad no pone acentos a los fracasos
ni yo estoy curtido en ese cariño
que nadie supo darme
y solo  mis versos busca
para poder  consolarme.
José Manuel Acosta.

lunes, 28 de noviembre de 2011

NECESIDAD

A LA MEMORIA DE MI CUÑADO ( 1965-2011)

Tengo la indispensable necesidad de sentirte,
hacer un receso en la ausencia
mientras sufren los recuerdos
y piden auxilios los suspiros
condenados a  soledad.
Se pueden escuchar los gritos,
el alma que se lleva los perdones
o la burla desnudando  la dignidad ;
oxidándose tantos momentos
que las preguntas y  respuestas
están abocadas al recuerdo.
Mi corazón
impregna el aire del alma que
junto a la privacidad de los latidos,
siempre me acercan
 a tu voz.
Por eso,
tengo
la indispensable necesidad
de sentirte
porque el olvido
no construye recuerdos.
 José Manuel Acosta.

martes, 15 de noviembre de 2011

EL OLVIDO SILENCIOSO





Siempre saldrá el sol
y la luna buscará mis versos
que regalo al tiempo
para que sea la voz
cuando mi silencio,
esté peregrinando
por relucientes epitafios
y los paños de lágrimas
laven las apariencias.
Me he pasado la vida
escribiéndole al destino
sin obtener respuestas
y en este espacio,
donde los cipreses
abrazan las nubes
y rellenan el vacío
de oraciones,
los rezos
solo han servido
para justificar la fe,
llenando de olvidos
las cicatrices
que nunca cosió el tiempo.

José Manuel Acosta.

SUEÑOS

Si buscas siempre en tu interior
habla a tu corazón,
está jugando en el desván de los sueños
con una guitarra rota
que intenta decirte
lo que nadie quiere escuchar.
En tu interior está
la palabra alborotada
traviesa o loca,
pero es la que escucha tu alma
en el eco incomprendido
de la crítica,
es la sabia postura
de la paciencia
que siempre da  razón
a la verdad.
Nunca las banalidades
lograron grandes victorias
pero los sueños ,
pueden escribir tu  vida.
José Manuel Acosta .

domingo, 13 de noviembre de 2011

EL ESPEJO DEL DESEO




Hoy he compuesto un verso
que se evapora  a hurtadillas
entre los delitos de querer y amar,
cuando el primero
es por costumbre
y el segundo con el corazón,
he imagino mi existencia
buscando un hueco en mi almohada
que desabrochen los suspiros
enterrados en mi alma,
mientras brota la soledad de las dudas
y se cuelgan las lágrimas
en la ventana de los deseos
vistiendo al destino de esparto.
Cuando contemplo la mella
que ha dejado  el tiempo en mis manos,
me doy cuenta que he pasado
demasiado tiempo rezando
dejando a solas mi corazón.
En estos versos
que gritan tu ausencia
se va arrugando mi alma,
como con cada verso
escribo un poco de mi vida.

José Manuel Acosta.

viernes, 28 de octubre de 2011

FINGIENDO

Erogando mis versos
a  quien pueda constituirlos como tal,
no quiero beneplácitos fingidos
ni harapientos aplausos
 de eutanásicas manos
que no entienden
de ovaciones.
Conozco el gesto
de la sonrisa fingida,
del putrefacto aliento
hurgando en las heridas
y la muerte
que siempre te busca con arrogancia.
Los rezos mueren
con cada golpe de pecho
que no siente el corazón
cerrando los ojos por vergüenza,
porque es la única forma
que tiene el ser humano
de seguir siendo hipócrita.
José Manuel Acosta.

domingo, 23 de octubre de 2011

MOMENTOS DE SOLEDAD ( MÚSICA )
















LO QUE SE LLEVARON DE MÍ

Están llorando mis versos
porque mi voz
crucifica lamentos
mientras espero el  consuelo
de los pobres enamorados de rodillas,
y sobrellevo los golpes de mi vida
cuando despido los te quiero
en eslabones de suspiros.
Se evaporan los miedos
cuando se acentúan las penas
y duele tanto el alma,
que aún cosiendo las heridas
los recuerdos nunca cicatrizan.
Así son mis sueños ,
como un papel al viento
desnudo en la soledad del tiempo
que nunca cuenta
la derrota de mis años,
porque fueron escritos
cuando mis latidos gesticulaban ayudas
y andando se fueron los propósitos.
Cuántas noches le robaste a mis versos,
cuántas espinas
le clavaste a las palabras
que hoy escriben su derrota.
José Manuel Acosta.

jueves, 20 de octubre de 2011

ALMA CONGELADA


Acaríciame cuando envuelva tu nombre
en la libertad de mis besos,
en el vientre
de las preguntas que busca
en tu frente versos
con mi boca
de cubito supino.
No cuento las escarchas del invierno
ni el frío obligado del adiós
que degüella los recuerdos,
porque tus ojos
son alas jubilosas entre latidos
en un drenaje de silencio
y una mordaza de decepciones,
mientras le arranco un suspiro
al tiempo.
Y no intento comprender ese instante
que vive en el alma
y se olvida para siempre,
porque estoy cincelando
esos momentos
que nadie entiende
pero todos critican ,
cuando le ponen voz
a las lágrimas.
José Manuel Acosta.

lunes, 17 de octubre de 2011

QUEJIDOS Y LAMENTOS


En la hoguera de la felicidad
junto a las ascuas del amor,
se queman los latidos
al margen de las cenizas
que acumulan los años vividos
y se evaporan los triunfos
en mis pulmones,
que sólo respiran de tu boca
el sabor de la palabra amor.
Soy tan frágil como el chopo en invierno
cómo los ojos de un niño
cuando pule sus lágrimas
entre abrazos.
Se ahogarán mis manos
que provocan versos
en la atalaya desnuda del alma
y caminaré
sobre el trigo limpio de la mañana,
de su alma castiza,
de tus besos.
Antes que se agoten los suspiros
y se retuerza el alba en rocíos preñados ,
yo también  conoceré
la más absoluta soledad.
José Manuel Acosta.


miércoles, 12 de octubre de 2011

ELLAS


Ellas se colgaban
los antojos al revés
mientras la luna,
mordía los sueños
con fecha de caducidad
y junto al olvido,
se vestía de rutina
los fragmentos
del  corazón.
Un sorbo de amor
nace de la objetividad
de nuestro corazón
en imprecisos latidos,
a cambio
esparcimos su disciplina
en alteradas mariposas,
construyendo
la base fundamental de nuestra
existencia.
Seguimos sin vencer
a la historia
que se empeña en poner
sexo al amor.
José Manuel Acosta.

HISTORIAS


He contado historias
sobre el lecho dormido
de algún verbo herido
y he escrito versos,
cuando los latidos
vagaban por mi alma
sin destino.
Me he refugiado en la vida
tantas veces
como me acechaba la muerte
y sin tregua,
he perseguido la resistencia de los sueños
que se acomodaban a su antojo
en la ceguera del destino
y así, tantas veces ,
he suspirado sin aliento
mientras la soledad
 se filtraba por mi boca.
He sido vehemente,
pobre de espíritu
y cobarde a la carrera
pero jamás,
he descuidado que una sonrisa
se borre del corazón
de los que más he querido.
Estaba mi corazón
persiguiendo el alma, el alma del inquisidor
porque siempre hablamos más
de lo que hacemos.
José Manuel Acosta.

jueves, 6 de octubre de 2011

INMORTALES MOMENTOS

En cada fracción de mis huesos
donde se pulverizan los gestos
y la inmortalidad
no corre por mi sangre,
vive la perfecta honestidad
controlando el ego
de valores y virtudes.
Somos una biblioteca de emociones
intentando controlar
su savia perfecta ,
que nos devuelve
una bitácora llena de latidos
aunque te lluevan por dentro
silencios.
En alguna piedra
del extenso camino,
reposarán los amaneceres
mientras los ojos
de la oscuridad
se desvanecerán entre gritos,
despertando alguna conciencia
que pudo vivir entre errores
cuando la piedad
seguía dormida.
Ahora te extiendo mi mano
para que veas,
que la línea del odio
no existe.

José Manuel Acosta.

EN EL BULEVAR DE TU ALMA


Quiero ser un pétalo posado en el tiempo
acostumbrado a lucir en tu pelo,
a compartir los deseos del silencio
mientras te canto al oído
como un vagabundo
pidiendo su triste limosna.
Las calles de tu alma
desprenden aromas
que gobiernan el cielo de las noches
y posando el cuarto menguante
de mis ojos en tus pestañas,
construyo fantasías
que convierto en versos estáticos
en tu ombligo .
Me acosté
maquillando al tiempo
de rutinas prestadas ,
torciendo las esquinas
en fatigadas soledades
cuando mi almohada rumiaba
sonrisas esquivas .
Ahora
que quiero esculpirte
de pequeños detalles ,
me inspiro en tu cuerpo
para construir paisajes
donde morir,
y no encuentro mejor forma de hacerlo
que en el bulevar de tu alma .

José Manuel Acosta.

domingo, 18 de septiembre de 2011

VISTIENDO EL ALMA

Quiero ser un pétalo posado en el tiempo
acostumbrado a lucir en tu pelo,
a compartir los deseos del silencio
mientras te canto al oído
como un vagabundo
pidiendo su triste limosna.
Las calles de tu alma
desprende aromas
que gobiernan el cielo de las noches
y posando el cuarto menguante
de mis ojos en tus pestañas,
construyo fantasías
que convierto en versos estáticos
en tu ombligo .
Me acosté
maquillando al tiempo
de rutinas prestadas ,
torciendo las esquinas
en fatigadas soledades
cuando mi almohada rumiaba
sonrisas esquivas .
Ahora
que quiero esculpirte
de pequeños detalles ,
me inspiro en tu cuerpo
para construir paisajes
donde morir,
y no encuentro mejor forma de hacerlo
que en el bulevar de tu alma .

José Manuel Acosta.

JARCHA

Mi letra aljamiada
delira en los prolegómenos de una Andalucía infante,
la de Blas
la de bandera Arbonaida
que ilustran epopeyas épicas y conquistas .
Verde Islam que marcaron el blanco de la victoria
y hoy desnudamos en desprecios
por nuestro analfabetismo culto,
y una ceguera oculta en propósitos de enmienda.
Corre por mi sangre la miel y los dátiles
que sólo nos socorren en los viernes de vigilia
para que podamos buscar
un perdón inexistente.
Nuestro origen
no es fundamentalismo radical,
nuestras piedras son mudéjar
el al-Ándalus taifas

y los califatos.
Yo fui Árabe
en el paraíso,
hay quienes no logran
conquistar su historia,

pero hoy mis versos
son jarchas en mi alma.

José Manuel Acosta.

CUANDO UNA LÁGRIMA SE PUEDE LEER

Aun estoy vertido en mercedes,
asentado en estrellas de desvelos y olvidos
comido por orillas de recuerdos
entre paredes de deseos
y martillos de incertidumbres.
Veo las mañanas masticando las noches,
engullendo los sueños
que dormitan en mi ventana
y acercándome a ese espacio,
me llevó Bécquer y sus golondrinas
a vivir otros lares
porque mi aliento literario hoy,
necesita preposiciones que me hagan depender
y mi corazón derribe las ventanas
donde haga nido mi alma.
No brota la semilla sin riego constante
ni letras que una voz las cante
ni poesía que una musa no plante.
Hoy, que extraño tantas cosas en esta vida
no encuentro al ave
que surque mi cielo,
pero tampoco espero verdugos
que corten mis alas.


José Manuel Acosta.

¿ A QUÉ SABE EL ALMA ?

El alma sabe a tus besos
en la verdad de mi boca,
a tus ojos expresando deseos
y manos claudicando rezos
en tu voz
amaneciendo en mi garganta.
El alma sabe a la definición del silencio
en tus palabras,
sabe al nirvana de mis versos
creando tu cuerpo
en el camino perfecto de lo divino.
El alma sabe a la pregunta que se extingue
en el tiempo sin respuesta
y viste de flores el campo santo.
El alma
sabe a sentimiento proyectando felicidad,
o a una asociación
de tristeza y soledad
fundiéndose junto al olvido.
El alma sabe a aquello que no se ve
porque está besándote el corazón
amaneciendo en tus ojos
mientras un llanto errante,
se despeña por las colinas
de mi existencialismo
dividido en dos partes.
El alma sabe
al espíritu de tu ausencia.
 
José Manuel Acosta.

jueves, 15 de septiembre de 2011

UN VIAJE POR EL ALMA

Apóyate
sobre un helecho de sonrisas
marginando cualquier decisión de derrota,
mirando tras el muro de la indiferencia
si somos muy diferentes
los unos de los otros
aunque a veces,
te quedes dormido en la angustia
y los intentos de salvación
sean tan efímeros
como nuestra imagen en el espejo.
Me adolece entonces
el vacío del silencio
siendo más espiado
por los hipócritas
que por la propia muerte
y de fondo,
los comentarios
creando sus espíritus
a espaldas de la conciencia.
Dile a tu interior
que has devorado sombras
porque has sido
esclavo de tus palabras,
dándote golpes de pecho
porque te has quedado solo
en el banco de los rosarios.
Cuando te hayas quedado vacío de todo
empieza a viajar por tu alma
si puedes.

José Manuel Acosta.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

UN BESO AL CIELO



Los derechos de autor de este poema han sido cedido a la SRA Dña. Encarna Díaz Serrano.
UN BESO AL CIELO
*******************
 
Deja que mi voz
se acerque a tus recuerdos,
que la nostalgia de mis versos
te acerque a la petición
de mi corazón,
cuando se quiebra tu nombre
entre mis lágrimas
buscando tu presencia.
Y aunque se me escapen
quejidos en un rezo constante
dejando muda mi garganta,
siempre me verás presente
en el vaivén
de los cipreses
porque ellos,
forman ese canto de latidos
que yo he compuesto
para ti.
Hoy le mando un beso al cielo
para que siempre duermas con él.

EL ESCULTOR DE PALABRAS

No detengas la voz de mis poemas
ni mates la algarabía de mis letras
porque mis versos
ganen batallas
empuñando la estirpe de mi pluma.
Concédele un minuto
como último deseo
y escucha el manifiesto
en la magia de las palabras.
No te calles los gestos al mirarme
porque mientras
escucho en silencio las lágrimas
escribo sustentándole libertades.
Cuando me quiebro
en el vientre frío de las desgracias,
bordo con mis labios
la piel de los alientos
y hago una taxidermia de sonrisas
porque yo siempre seré,
ese pobre y humilde
escultor de palabras.

José Manuel Acosta.
 

sábado, 10 de septiembre de 2011

SONETO A MI AMADA

Recuerda que te quiero si algún día
mi nombre olvidases por las prisas
cuando no te concedan más premisas
de vivir en tu boca mi osadía.

O si eludo el tiempo en silencio
indulto de tus párpados mojados
que mueren sin caricias desdichados
cuando mis desconsuelos penitencio.
 
El Alzheimer me deja desolado
abriéndonos sonrisas a la par
que decías te quiero vida mía.

Y ya ves que olvido cada día
desabrochando penas en el mar
porque contigo fui afortunado.

José Manuel Acosta.

jueves, 8 de septiembre de 2011

CUANDO YO MUERA

En esta avenida de cariño
donde fluctúan las indecisiones
con sus mejores galas,
un gesto sencillo
camina desorientado
mustio y asolapado
por las vertientes del alma,
esperando la gentileza
de las miradas huidizas
que den cobijo a las grietas de su corazón .
Fermentan las heridas
recorriendo mis manos
las explicaciones del por qué
y una vez más
la muerte siente curiosidad,
aunque esta vez
le ha perdido miedo
a las indecisiones.
No le mientas a la vida
porque la muerte siempre descubre la verdad
poniéndote de frente,
y es cuando la espalda llena de tierra
te recuerda que tú la pisaste con
indiferencia.
Cuando yo muera,
escribe en mi lapida que sigo inconcreto.

José Manuel Acosta.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

ENTRE GESTOS


Hoy te siento
más allá del límite del sentimiento ,
de los preñados latidos del corazón.
Te siento vinculada a mis gestos
a las licenciaturas de mis caricias
que se esconden tras tu nuca.
Empapado en tartamudeos cómplices
me sorprenden aún tus besos
que se revuelcan en mi lengua
mientras suplico
como un niño,
que no pares de besarme.
Si algún día cometo un delito,
será por los verbos
que habitan tu boca.
 
 
José Manuel Acosta

HE LEÍDO QUE...

Dicen que el poeta
es una reliquia
de su propio ego
ajustando su pluma
a un mundo ficticio,
que encadenándose
sólo a su lectura
desprecia la gratitud que otros ofrecen
de igualdad.
El poeta respira hipocresía
cuando siente su trono peligrar
porque él desobedece
a la sana crítica,
cuando elegantemente
otros construyen
la culta narrativa.
Dicen que el poeta
es un dictador
en busca de su propio
estereotipo,
sublevándose
contra quienes actúan
y piensan contrariamente a su palabra .
Dicen que el poeta
es ese gigante literato
pensando con equidad
que nadie es mejor que él
y es que,
la poesía nunca da frutos
porque a los editores no les gusta sembrar miedos.
Y yo, siempre seré ese
agricultor de letras
que labrando verbos,
riega palabras incompletas
abonando poesías
que permanecerán perfumadas
en el tiempo
recolectando lecturas.


José Manuel Acosta.
 
 
 
 

lunes, 29 de agosto de 2011

BUENAS NOCHES SOLEDAD


Me estoy acostumbrando
a la pobreza de mis labios
al guiño constante
de la soledad
y al pestañeo
que enmudecen mis lágrimas
mientras se insertan mis latidos
en tu recuerdo.
Te estoy echando tanto de menos,
esta mañana quiero hacerte
un rocío de propuestas,
quiero crear constelaciones
con tus sonrisas
y derrumbar este ataúd de silencios
mientras mi lengua calla en tu boca.
Te estoy echando tanto de menos,
que en la dársena de mi pecho
se consumen mis deseos
sin temor a que por tu vientre,
se deslicen las clemencias
de mi boca.
Te estoy echando tanto de menos,
que este peregrino de silencios y olvidos
escribe un prefacio
en alguna página perdida de su vida,
buscando gestos
en el cajón de las preguntas.

José Manuel Acosta.

INCONCLUSO

Por el precipicio de tus labios,
insoluble el beso
que muere entre tus párpados
y el espejismo de tu sombra.
A jirones, mis versos rotos
acunan el alba entre almohadas vacías
y hasta los pájaros
gimen tu ausencia.
Te clavas en los bordes de mi alma
en una serpentina de latidos
mientras grita mi esqueleto
el lenguaje del amor.
Sostengo la silaba prohibida,
aunque no callen mis ojos al mirarte
porque tú transitas
por mi corazón
cómo un inconcluso verso.

José Manuel Acosta.

sábado, 27 de agosto de 2011

CUANDO TE LLAMO Y TÚ NO ESTÁS

Acomódate en la noche inquieta
de mis latidos,
en la piedra rugosa del tiempo
y deja que soporte este silencio
contorsionándome
en una hemorragia de recuerdos.
Voy a embalsamar tu sonrisa
mientras una taxidermia de indiferencias
se clavan en la cruz de las intenciones
y los dedos de la virtud,
convierten en alabastro las lunas de la soledad.
Todos los días esculpo tu nombre
cuando me olvido
de ordenar los pensamientos,
en una sonata fugaz
de lágrimas
perdiéndose
por los pliegues de mis mejillas.
Acomódate en este mar
de sentimientos
porque el rumor de las olas
se está llevando los quejidos,
y el faro del olvido
está alumbrando la distancia
que se ahoga en pretensiones.
Acomódate
mientras finjo que vivo
junto al epitafio de mi tumba.

José Manuel Acosta.

viernes, 26 de agosto de 2011

RECUERDOS

La luz de la mañana
se atraganta en los pasillos de mi alma,
mis latidos se inquietan
cuando a mi mente
llega tu nombre
en deseos de abrazarte.
Qué no daría
por llegar a darle
un beso al destino,
y sacar de mi pecho
un latido
con el que devolverte la vida.
Qué no daría
por encontrar tu voz
en las noches calladas
que se van a hurtadillas
junto con mis lágrimas,
mientras los deseos
tuercen la esquina
despojándome de los sueños.
Qué no daría
por sentarme en la soledad de tus manos
y recorrer contigo
las huellas del silencio.
Qué no daría yo…..

José Manuel Acosta.

PIENSO EN TI Y....

Muere mi pluma
cayendo sus versos
por el desfiladero del alma,
cuarteándose los verbos
en el desosiego de la palabra
que enmudece
sin encontrar su sitio
mientras se hace extenso el olvido.
Examino mi conciencia
cuando parpadean las lágrimas
que dibujan latidos del color
de la luna,
y sigo amándote
en las notas musicales de mi pecho
en los latidos que llevan tu nombre,
porque no puedo
guardar estos besos
que denuncian mi soledad.

José Manuel Acosta.

lunes, 22 de agosto de 2011

TE LLAMO

Mi boca te llama ,
cuando tus besos calman el silencio
y mis manos reciben
las oraciones de tus caricias.
Te llamo cuando en mi garganta
se enquista tu lengua
macerando mi nombre
en tu respiración,
en el perfil mutilado
de tus ojos,
cuando te pintas
rabillos de auroras
jadeando rocíos sedientos .
Te llamo cuando muerden tus labios
suspiros
siendo mis palabras
un desasosiego de verbos
que enmudecen
en el olvido de tus brazos.
Te llamo cuando parpadean
mis lágrimas
en la extensión del alma
de mi pluma,
porque ella muere
cada vez que te llamo.

José Manuel Acosta.

QUEJIDOS


Se me escapan quejidos
en un rezo constante
sin imponer la palabra
que se rompe agónica
en cada oración.
Mi consuelo se cultiva
en soledad,
en la caricia de mis hijas,
de su madre
y cuando abro la ventana,
no veo a ningún Dios
esperándome .
Sigo atrapado en la nada
hasta que el destino
me conceda
descansar en paz.

José Manuel Acosta.

domingo, 7 de agosto de 2011

DESDE EL OLVIDO


Sin ti, vivir la transformación de la noches
cuando mis versos
acarician el rostro del verbo en su alma herida,
en la adversidad de mis latidos,
es buscar tus ojos
sin asimilar que mis lágrimas
quedan en el desierto de las caricias,
cuando tu boca llama
el vuelo de mis manos.
Enciendo gestos con
cuando me quiebro
en la agónica palabra
resucitada,
porque necesito necesitar
el sorbo de tus parpados
en mis necesidades.
Hoy , sujeto este verso
respirando tus recuerdos
en cada paso que doy al destino,
cuando la virtud
de los errores
se hace agónico olvido.


José Manuel Acosta.

viernes, 5 de agosto de 2011

REVOLUCIÓN DEL ALMA


Si despeinas el pulso del dialogo,
meces sin sentido la imaginación
mientras esta decide en apariencia
depurar su verdadero aspecto
en nombre de la virtud,
adoptando la más absurda literaria cómica
haces boca en conciertos de hipérboles,
simbiosis del alma
ajena a la escucha del hambriento
del sediento.
Sacias tu risa haciéndote inquilina
de otras lágrimas donde sembrar tu tristeza
y sin lunas llenas,
haces sordas las nieblas de los senderos de aguas.
Es por esa razón que mi alma,
prefiere estar desnuda de primaveras
que vestida de inviernos
para que el lecho,
bramido rojo de vida
no idealice el hielo
pudiendo ser un concierto de auroras
en las rocas.
Cuando viene el cielo
anunciando un paraíso inexistente,
un Carlo Magno sin conquistas
se despierta mudo en el valle de las utopías.
No abarques la miseria de tu soledad
en el esplendor de las manos,
esas que ponen la tierra
para nuestro camino.

José Manuel Acosta.

DERECHOS DE AUTOR


Llevo como instrumento
la soga de los que se alzaron a mi cuello,
tu gallarda espada asesina
que hundiste en mi pecho
yace tranquila
por tus lúgubres gemidos de cobardía
llevando por sombra tus respuestas
sin reflejos de preguntas.
Junto a mí, se construyen muros
traspasando el aroma de los no te olvidan,
y mi orbe será en su justa medida,
eterno descanso para este autor de derechos;
derechos a mis errores,
a mis fracasos,
a que hablen mis manos,
a vestirme de gabardina para que resbalen tus ojos
porque tus sonrisas fueron atrapadas en puños.
Hoy no quiero ser autor, ¡no!
autor de oídos sordos,
de injusticias,
de poemas excepcionales
de lecturas recomendadas.
Hoy sólo quiero ser autor de mi sinceridad y honestidad
y aunque vertido en errores e imprecisiones,
mi sensible alma
yacerá en la tumba
de quien pronuncia mi nombre en homenaje póstumo
para seguir existiendo, hazlo, pero escribe;
en homenaje a quien nunca juzgó,
tengo derechos de autor.

José Manuel Acosta.

UN VERSO ENTRE TUS DEDOS



Obedezco a lo definitivo
de tu boca ,
a la premura callada
de tus sueños
a tus palabras
vestidas de sotana
con la misma sensación
que busca un guiño
su complicidad ,
no debes preocuparte
del tiempo bronceado
de silencios
ni de la última queja
forastera ,
no muerdas la palabra que
tuerce la esquina
ni te alejes de la eficacia
de mis caricias .
Mis viejas cejas
quieren ostentar
el círculo de tus versos
cómo adolescente ,
y si algún día siento
el murmullo de un ciprés ,
tú sabes bien
que seguiré estando
entre tus dedos.

José Manuel Acosta.

EL DESEO MÁS BUSCADO


En el abisal de las almas ,
uno aprende a ver más allá de los colmillo del lobo
si comprendemos la sustancia de sus ojos ,
y me atrevería a preguntar
como discípulo mayéutico,
si la difusión de sus formas encierran alguna esperanza de abrazo .
Mientras en los grandes lagos de hormigón
paseamos en espirales semióticas ,
intenta el ladrón entrar por el bosque
encarnándose en docilidad lobezna
porque grita como las hojas resecas del otoño
y resbala como el musgo de las rocas .
En esa estética que compone fiera y naturaleza ,
sigo siendo un embrión lleno de ilusiones .
A veces todo lo más que llego a ser
es una parte de mi mismo , la otra sigue colándose
por el hueco mudo de mi garganta
tomando conciencia la felicidad
que sólo existe el presente .

José Manuel Acosta.

lunes, 1 de agosto de 2011

ANTES DE EQUIVOCARME ( 3er premio poetas universales )


No me importa acuñar cisnes
en prisiones primaverales
porque el amor,
no se baña en muros de indiferencias.
Me gustaría aglutinar sauces en tus ojos
y ponerles el color de tu corazón,
cerrar las tertulias de mi boca
cuando respiro tus besos,
y caramelizar el cielo
cuando las dudas,
evoquen penitencias
por el vacío hostil
de tu nombre.
No te das cuenta
que el amor
son peldaños de cantos gregorianos
y que mi sangre , corre más
que el gesto de una cerilla.
Amor, es la unión
de la primavera
en un plagio de flores constantes,
la unión
entre el corazón y el alma
capaz de recorrer toda distancia.
José Manuel Acosta.

martes, 12 de julio de 2011

LA SONRISA DE MI NIÑA ( IN MEMORIAN )

Llevo al cielo flores de cristal,
con ausencia de latidos
el primer golpe de la vida
que se cuelga de mi ventana
en incomprensiones
se une al dolor que me acompaña
socorriendo las heridas
que se rompen en ilusiones.
Hasta los talones sufren buscando
un alivio para detenerme
peinando cada lágrima
vertida en tu cama
cuando acaricio la almohada
vacía de cuentos.
Me aferro al corazón
que tantas noches te hizo dormir,
y puliendo los fragmentos heridos
-por que así puedo respirar-
me duermo,
esperando la casualidad
de que para no morirme,
sólo pueda llenar mis páginas
con tu presencia
en ese libro de cuentos
que pronto abrirá de nuevo
sus páginas.


José Manuel Acosta.

LA INOCENCIA PERDIDA

Me han prestado un tintero
para que escriba en este valle de lágrimas
con pergamino difunto
los desvaríos de mis entrañas,
y me siento tan ágrafo,
que suspendido en la agonía de mi cálamo
no llevo savia a mis fértiles manos,
quizás, porque mi corazón
sea un solecismo de mi propio ser.
Mi voz, collares de consonantes
en cristales solitarios
se cuelgan de las cuencas de mis parpados
abrazando al mismo Guadalquivir
para remar hasta donde no alcanza la razón ,
gobernando el salvavidas de la esperanza
entendiendo tanta simulada enfermedad
distribuyéndose en un Laus Deo
del monopolio de la mentira.
Así los aposentos de la soledad
nunca encuentran su salida.
Quizás y solo quizás,
sepamos por qué algún día fuimos niños.



José Manuel Acosta.

DICE EL POETA

Afilo el tiempo que corta mis años
preludio uniforme y constante,
del plectro
saco palabras consagradas
saciando mi sed bucólica
que esparce el fruto cierto
de una pluma.
Líbrese mi pesar
de las querellas que pone la muerte
a disposición,
pero ante la imposibilidad
de acceder a sus deseos
le proporciono paciencia suficiente
y relatos de ojos viudos
para que se canse de perseguirme.
Cuando mis dedos
sólo sujetan historias
de besos dormidos,
las miradas se acercan
para presenciar aquel débil dolor
que mancilla mis ojos
mientras un acento inflexible
esmalta el anciano olvido
que aparentemente
protegía la esperanza.
Ahora me siento a observar
las hojas caídas
de árboles torcidos
mientras el viento se castiga
en onomatopeyas primitivas.
Sigo esperando
mí mors,mortis

José Manuel Acosta.

POEMA ESDRÚJULO

Estoy harto de héroes e ídolos
de hispánico lápiz tupido
en párrafo esplendido y perfecto
con carátulas rotas,
en la brújula diaria marcando caminos
de retórica estática
y tragedia antígona.
Estoy harto de palabras micénicas
en patas de tarántulas
del mediático anónimo ridículo,
de estas esdrújulas
que caminan como caléndula
en imágenes de espinas,
homogéneas palabras ridículas
que matan la poesía contemporánea
en tristes espectáculos.
Pobre poeta fantástico
que hizo su verso histórico
para matarlo en esta música agrícola.
No hagáis exámenes en estas imágenes,
es un honor entregárselo
en esdrújulo a los poetas del veintisiete.


José Manuel Acosta.

EL ÚLTIMO LATIDO ( SONETO )

  
Para secuestrar besos de su boca
Oxigenó mi sangre de suspiros
mientras mis huesos tienen que deciros
que son un atlas cuando usted los toca.

Necesito una puerta de instantes,
un ungüento de palabras presumo
que cuanto más lejos llego a lo sumo
es a esta lira de labios radiantes.

Hoy cuelgan lágrimas de mis mejillas
como flores reposan en la cripta
jubilosos sueños que se quebraron.

Su mirada fría auroras inscripta
y el corazón rezando de rodillas
quédese como cuando la besaron

José Manuel Acosta.

JUSTO CAMINO ( SONETO )



Para cumplir condena de palabras
en hostilidades que marcan vidas
ayuno anónimos que hacen huidas
sin que vean mis manos abracadabras.

Nunca el sabio cuenta sus incidencias
pues toma el alimento compromiso
gobernando humanidad y permiso
para no tener que pedir clemencias.

Ahora que absolutamente habláis
en el sendero de vuestros conflictos
y otros escucharon por simpatía.

No siempre es verdad si bien escucháis
que habiendo mercaderes estrictos
mi sonrisa matará la apatía.


José Manuel Acosta.

GRIETAS DEL ALMA

Si mi ser fuera esa hoja
que corre tras el viento,
pondría mis caricias
al vuelo, o estaría en
la soledad de un diario
preñado de suplicas
como el iris de mis ojos.
Cantinela son estos labios
que mueren en la profundidad
de tus pisadas cuando me acaricia
el aire sin tu nombre.
Soy silencio que se cuela
por la grieta que resuma el alma
sin importarle a mi pluma, hurtar
un soporte de palabras nocturnas
colgadas del cuarto menguante
de esta tristeza muda.
Desnudo mi risa en pasaportes
hacia la nada abanicándome de recuerdos.
Y nunca pondré el octavo mandamiento
al amor, por que mis sentimientos
son un catéter directo al corazón.


José Manuel Acosta.

IMPERFECTO TIEMPO



Enramada bóveda
mis ojos,
recuentan lágrimas
pertenecientes al pasado
cuando azotados espigones
doblaban sus rodillas
hiriéndolos de recuerdos.
Escondido en el tiempo,
abro apuntes
de color amarillo olvido
nutriéndose estoica
la rosa
que aguantó el paso del tiempo
sin quebrantar el color
natural de su belleza,
ante lo común de mi existencia
suspendido por amor
en aquella fecha imborrable,
siguen latiendo
secuelas
de tiempos inolvidables,
aquella hoja deteriorada
fue mi primera derrota
ajeno a saber
que siempre
sería imperfecto…. Y respiro.



José Manuel Acosta.

NUDOS DEL DESTINO


Amor, no doy respuestas
a los sueños
que duermen en mi almohada ,
no he viajado hasta ti
subido en una nube de deseos
para hacer trenzas
con las venas de mi corazón ,
ni he vivido noches
para hacer
un airón de pensamientos solitarios ,
no he bordado
en el cielo tu nombre
haciéndole un poema a la luna
o sentarme en el borde
de una estrella confidente
para que cosa mis heridas .
Yo he viajado
por la cobardía del hombre
que parte mi nombre en dos ,
en el vigilante día prometido
o en la noche
que despierta tu nombre ,
en la ráfaga del viento
que mece tu cabello,
en la flor del vestido
que perfuma tu camino
y en los talones
que tallan los pasos
del destino
por si algún día no estuvieras,
que los recuerdos
nunca, nunca te perdieran.

José Manuel Acosta.

EL AIRE QUE SE VA


Cuando llegue al huerto
de los cipreses,
posiblemente
seguiré
imponiendo mi palabra
adornando coronas
con florecidos verbos,
bendeciré
la derrota
y la tierra cultivada
para que el sudor
no sienta vergüenza
de sus éxitos.
Y aunque Dios
no quiso que viera la muerte
por la soledad del camino,
ya escribió un poema el destino
donde los versos
fueron mojados sin métrica
ni medida
por una letra
atrapada en la nada….
....Descanse en paz
José Manuel Acosta.

ESCAMAS ENSANGRENTADAS


 
Tengo bañado los cristales
de salinas pretenciosas ,
en el vértice
de sus pestañas
una lágrima estrangulada
baja por el acantilado
de mi pecho
intimidando al viento
con triste esperanza de triunfo .
Sembrando noches
antes que el alba
traicione gloriosos poemas ,
mis huesos titiriteros
asaltan mandíbulas calladas
mientras la gloria
persiste
en encaramarse
intacta a mi laringe,
tragándome
un académico existir
de honoris causa .
Afanando horizontes clérigos ,
mis sueños
siguen donando
versos ensangrentados .


José Manuel Acosta.

lunes, 11 de julio de 2011

CUENTOS MORALES III ( FIN )



Miramos al humano detrás del muro,
nos estorban las verdades
que alcanzan los balbuceos del delirio,
miles de agonías flotan en nuestro entorno
y seguimos haciendo nudos a la cuerda.
He aprendido a suspenderme
en las burlas bohemias,
en las amargas inspiraciones,
en mi propia existencia
veo caer la nieve incierta
derritiéndose en mis manos
para que no beba del vacío.
Mi muro es un estante de libros
llenos de argumentos
para echar andar al tiempo
emancipándome en la palabra petrarquista.
Nos cargamos de razones necias
y en ese férvido suspirar
mostramos ilusiones carlanca.
Cuando veas extinguirse la pradera
te despojarás de sonrisas
y llevarás la túnica de la soledad
esa, que tiene el color amargo del sin sentido.
Una vez más hemos levantado muros
y yo, me quedo en la soledad del Panem nostrum.
Cada día nos falta
la construcción que levante conciencias
donde apoyar la verdad.


José Manuel Acosta

CUENTOS MORALES II




Levantado el muro de las incomprensiones,
mis ácratas manos
cierran el ego de los falsos panegíricos,
destierro las mañanas en la boca de la luna
y azorado por tantas palabras nevadas
cierro mi lengua desguazando los solecismos.
no puede ser protésico el razonamiento
cuando el epigrama del corazón
es un panal de sentimientos
que no anegan al alma,
pero nuestra ansia de ufana frente
es un gemido céfiro entrando en otras pestañas
sin importarnos sus arcanas lágrimas,
los talones encallados
miran la espalda de los intentos
mientras nos olvidamos que su inicio
miran las canas de la experiencia
y aún así, nos convertimos
en un estanco con adornos flotantes.
Las sentencias falsas, hacen penitentes
buscando un perdón
que se desvanece así mismo,
cuando el ignorante busca el extravío de sus palabras
ya los Dioses dieron su versión,
y le dejaran en este mundo
del mismo modo que llegó.

José Manuel Acosta

CUENTOS MORALES I

Cuando se levanta el gran muro de las incomprensiones,
escalo con esfuerzo
toda maravilla que haya detrás de él,
las palabras se tornan
en el tedio de la pluma
y sin embargo
sólo nos separan unos segundos
de buen decir.
Mi inexperta osadía
observa cautamente
la siega de los sentimientos,
mientras el sol es engullido
por la hambruna laguna.
Los penachos del camino
prolíficos en sabias letras
se muestran en el disfraz de lo ridículo
haciendo de un almuerzo de oasis
cena de caníbales.
Inefable tanta apacible mirada
que juega a honestidad
cuando el génesis de su derrota
es tragado por tanto cuento de moralidad.
Aquí me hallo,
aquí presente,
derribando el muro con más esfuerzo
del que se levantó,
observando cautamente
la flora de Jericó.


José Manuel Acosta