jueves, 31 de diciembre de 2015

PROPÓSITOS


Los contratiempos
se solucionan
a medida que el tiempo pasa.
Los momentos se vuelven
frágiles si al corazón
se le olvida latir y todos
los suspiros vienen de golpe para ayudarnos
a recordar.
Los años se van y vienen
siempre de la misma manera esperando
que todo cambie
cuando todos,
podemos cambiar.
Se repite con frecuencia;
sigo siendo el mismo
de siempre.
Quizás debamos
empezar por ahí.


José Manuel Acosta.

martes, 29 de diciembre de 2015

LO PREFIERO HOY, NO MAÑANA


Más allá de las penurias del corazón,
de la manera de hablar de mis poemas,
yo siempre he estado ahí.
Escuchando a través del sacristán la misa de los difuntos
y más de medio siglo después,
me escuecen los ojos
en este presbiterio de lágrimas
que tienen otra edad distinta.
Con el tiempo,
aprendes a tomar el café con hielo
a reconocerte en la
inoportunidad de los espejos
y a tener resaca de los sueños.
Decir mañana no está en mi diccionario.
No somos capaces de compartir un momento con los vivos
pero tenemos la facultad
de estar toda la noche velando un muerto.

José Manuel Acosta.

lunes, 28 de diciembre de 2015

FALDA O PANTALÓN


Se puso su ropa nueva
hasta que se abrochó el último botón de las desigualdades
para no estar más desnuda que los débiles.
Andó como los malos poetas
que escriben
con palabras de domingo,
como todas las esperanzas 

que se mueven de un sitio para otro 
esperando que algún idiota, 
te diga lo bonita que es la vida con su corazón inmóvil.
Luego, mira para el cielo esperando que algún hijodeputa, 

se atreva a violar su tristeza sabiendo que se ha enamorado de los después.
De niña escribió: quiero flores que no estén manchadas de sangre
porque no importa a qué lado del cuerpo tenemos el corazón.
De niño dijo:
a la gente le importa más saber con quién te acuestas que el despertar de tu felicidad.
( seguimos haciendo leyes de igualdad porque no sabemos vivir con las desigualdades)


José Manuel Acosta.

PÍDEME QUE ME QUEDE


Todos queremos mucho
y el poeta viene con la prisa del reloj
pero sin tiempo suficiente
para amar.
Nuestros labios son iguales, y olvidan
cuándo fue la última vez
que le hizo el amor
a un beso.
Se deja morir demasiadas
veces la necesidad,
y explícale tú al corazón,
qué es el mañana
si hoy necesita cerrar
su herida.
No le preguntes si ama
con nostalgia,
si llega temprano o vuelve
a irse para tropezar contigo.
Si te espera con el idioma
de las dudas
o te pinta las paredes de toda la casa de invierno.
Hoy puedes despertar
con el amor, mañana
tal vez duermas
con la soledad.
Y pensar que todo depende
si queremos conocernos.


José Manuel Acosta.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

SÍNDROME DE ABSTINENCIA; AMOR


Y un día, golpearon mi ventana,
y el hombre gobernando la materia salpicada de odios,
siguió impregnándome de auspicios, y vi moverse
las cortinas que ya estaban oxidadas.
El enfermo, el de capacidad distinta.
Ninguno lo es más
que aquél que se encuentra solo.
¡Qué forma tan sencilla tenemos de huir del mundo!
Por eso, muere antes el que juzga
que aquél que juega a detener el tiempo.

José Manuel Acosta.
La poesía es un arma
que se carga con palabras
para disparar sentimientos.
Quédate conmigo
que el verbo estar
te echa de menos.
Y si tengo frío,
caliéntame los labios
por dentro
y no mires a los
que no se quieren
que se nos puede
pegar la tristeza.
No puedo dejar de escribir
porque estaría
callando lo que amo
y hace tiempo
que desperté en otra parte.


José Manuel Acosta.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Y OTRAS COSAS DEL AMOR




Hace tres latidos y dos exclamaciones
que te extraño
porque no sé cómo escribirle al silencio
que me mira con interrogantes.
Te he llamado por el pasillo de los poetas
por si alguno decía tu nombre
más bonito
que las palabras que se juntan en las sonrisas.
Te puedo escribir los versos en orden
antes que recitar me haga diferente
y nos queramos, como esos amantes
que ven pasar los trenes.
Cuando estoy triste,
voy a la estación de los recuerdos
por si vienes en alguno
que me aplaste las palabras de golpe.
Todavía no te has ido hoy
y ayer ya te estaba echando de menos

José Manuel Acosta.

martes, 15 de diciembre de 2015

CARTAS AL CIELO POR NAVIDAD ( 1990)


A veces, por no darnos la vuelta,
dejamos atrás los mejores momentos de la vida
aunque mis manos están cerca de todo cuando escribo poesía;
cuando te pienso y te alejas con esa manera tuya de decir te quiero.
Si me escuchas, desde que eres feliz sin mí, sabrás que mis palabras
se desgastan tanto como las promesas de volver a verte,
aunque sé, que estás más cerca de lo que creo
en este camino del tiempo
que se fue donde no se pierde nada.
Nuestras condenas son distintas,
tú no vuelves a la vida
y la vida no vuelve a mí
porque somos felices de otra manera
en estos dos mundos
que tanto nos aleja,
aunque realmente nos alejamos
cuando se nos olvida recordar.
Me gustaría hilvanar tu mirada
con pespuntes de piel
con el que coser tus labios a besos,
para ponerme el traje de las caricias
y creer que volvemos
a ser felices pero de otra manera.


José Manuel Acosta

martes, 1 de diciembre de 2015

OTRA HISTORIA DE AMOR


Los Panchos sonaban de fondo,
como cada sábado el cineclub hacía la función de discoteca ;
en la aldea lo llamaban ambigú.
Una habitación destartalada pintada con los besos que durante la semana se escondían entre rejas.
Las miradas,
vestidas con sus mejores galas, bailaban solas buscando el roce dormido de la piel perfumada.
Ella apareció dejando entrever que sus labios eran de besos libres, las recatadas de lo ajeno la llamaban puta porque dependía de ella misma.
Él se enamoró sabiéndo que quienes juzgan tienen más poder que los que conocen. Aun así, poco a poco los años fueron contando su historia.
Después de toda una vida juntos, seguían poniendo a los Panchos, ella, con la soledad que produce la falta de recuerdos,
él, intentando que por un instante volviese aquella puta a sus labios mientras escucha de nuevo..."nosotros, que nos queremos tanto"...
Ahora junto a ellos, baila el alzheimer sin saber que ella dio origen a la libertad de las mujeres.


José Manuel Acosta.

HE O HUBIESE


La indiferencia se viste sola y acaba tropezando desnuda porque en el fondo está suicidando
a los recuerdos.
Escribo con tinta
indeleble que
cambia de color
en los buzones sin destino y en lo sellos
pintados con acuarelas.
En un sobre
de sopa de letras
hay más palabras
que en los labios
dormidos.
Será que soy
un enfermo del tacto
con hemorragias de
caricias para
respirar con calma.
La vida tiene la penúltima palabra porque
la muerte
tiene su propio idioma.
Por eso escribo
con defectos.


José Manuel Acosta.
Mientras te lo creías
o no te lo creías
yo te había amado
y un poeta
entró en tu boca sin pedir permiso.
Ahora escribo
en silencio
porque mis palabras ya son tuyas
y el chocolate casa bien con la vainilla.


José Manuel Acosta.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

NÚMERO PAR


Tengo mi espejo lleno
de imprecisiones y me peino los titubeos
porque no puedo tocar
el tiempo con los dedos.
En algún momento
miramos aprobándolo todo
y se vive como quien
espera una cirugía
que te salve la vida.
Menos mal que estás tú
que lo esperas todo de mí
en esos momentos
que no soy nada.
Si algún día no me reflejo
será porque todos mis
sentimientos
se fueron a vivir contigo,
y he dejado de tener
manchas en la piel.


José Manuel Acosta.

DESPACIO


De mis canas,
me queda el silencio venerado,
la generosidad
que me ha proporcionado
el tiempo
y la inexplicable sensación
que deja mi apellido.
Me queda,
el beso de buenas noches
y la costumbre
que tienen los abrazos
al mirar los días.
He dejado que mis canas
dividan el tiempo en dos,
una, no dar demasiadas
explicaciones a quien
las quiere dar por ti
y otra,
dejar a los tontos
que crean que yo
también lo soy.
La complejidad
que tiene la vida
es creer que
la felicidad
ha llegado sola cuando,
todos los labios que ríen
han pagado el precio
que imponen las lágrimas.


José Manuel Acosta.

EN EL PRECIPICIO


Me recuerdas,
que mi lado de la cama
se llena de versos húmedos
cuando pierdo los diciembres
en lo erótico de tus pechos
y me falta tiempo de caricias
y sentido común.
Me gusta llegar tarde
a tus ojos cerrados
perdiendo el equilibrio
porque me has llenado de rasguños la espalda
y no queda espacio para respirar.
Dejemos que la noche se esconda
y el frío nos quite
la ropa interior
viendo amanecer.
Más que hacernos el amor
me gusta que el amor nos haga,
para que los poemas nos abra la boca del orgasmo
y se nos queden mirando las palabras


José Manuel Acosta.

jueves, 19 de noviembre de 2015

HÁBITAT

H
Se me olvida que vivo
bajo los tejados del pecado,
que tengo los pulmones
llenos de sangre negra,
que vivo en jaulas
de tendones rotos
porque los cuervos
dejaron de besarte.
Se me olvida
las lágrimas viscosas
que se comen la mirada
de las silabas
porque dejaron
de tener pezones
para amamantar motivos.
Se me olvida,
que me da calambres
esparcir latidos
que te llevan a ninguna parte.


José Manuel Acosta.

SI ESTÁ DENTRO DE TI


Me queda bien su mirada,
no evoco su nombre
porque sus labios de polvo de almendra
siempre tienen algo que decirme.
Los suspiros como siempre ,
se quedan escritos en las palabras sin dudas
y en esas flores que se regalan
cuando no hay nada que celebrar.
Me gusta prepararle el primer café de la mañana 

que permite que todo vuelva a ocurrir
porque abrazados no hemos 
despertado a la noche.
Supongo que a esto debo llamarle amor 

cuándo siento curiosidad por lo de siempre
si su nombre viene conmigo 

y hace que todos los días sean diferentes.
Algunos dicen que con el tiempo 

el amor se pierde, 
yo digo que con el tiempo 
se pierde lo que uno quiere.

José Manuel Acosta.

LEVANTANDO EL VUELO


Echo cadenas al hombre
juzgando las libertades
que se amarran a su yunque
y escupen a los inocentes.
Odio a los que liberan
propaganda en los huesos
sin más morada
que su pobre aliento
porque no le cabe el silencio de los Dioses.
Oigo los relojes frágiles
deambulando por las aceras
directos al vertedero
de las horas muertas
con cara de pobre.
El hambre no tiene dientes
cuando el vientre se defiende cantando
y los niños, esperan encontrar miradas
para combatir el frío de las balas.
Sigo escribiendo para ver dónde
se ha metido la cordura
y entre cuatro descerebrados
queremos arreglar el mundo
mientras con las sonrisas
hacemos palomitas de maíz. 





José Manuel Acosta.

SALE EL SOL


Quiero desaparecer,
peinarme la osadía
de los que engrosan
la mirada sin poner
acentos porque ocupa
más un olvido
que un error.
Quiero las pausas
que se quedan meditando
en los genitales del tiempo,
la verborrea breve
que esculpe las palabras
de los nichos
y ese beso,
que vale por un hasta siempre.
Lo rápido que pasa la muerte en este
trocito de vida.


José Manuel Acosta.
Detrás de cada escrito hay un cuerpo de hojalata,
la sombra de un sentimiento que se lleva el cuerpo a otra parte.
Detrás de cada escrito hay un pretérito de imperfecciones,
los que vienen con la crítica señorial de su pluma.
Los que están con los miedos porque escribieron con la misma soledad.
Detrás de cada escrito están los impacientes que te ofrecen la vida con la boca cerrada, los que se quedan a la intemperie de una esquina mientras unos pasos por delante la luz viaja sola.
Detrás de cada escrito están los corazones de hierro disimulando su torpeza,
los que respiran la irregularidad que tiene el olvido y el sello de una carta sin destino.
Nadie sabe quién hay detrás de la llamada a una puerta hasta que esta no se abre.
Detrás de cada escrito alguien hace ruido.


José Manuel Acosta.

PLEGARIA


Y nacerán las flores con lágrimas
cuando dejemos sin nombre
el futuro de los niños
y las palabras lloren
en los corazones sensibles
por no evitar nuestra propia destrucción.
Yo soy de esos poetas sin nombre
que llora en las huellas
de las almas inacabadas
mientras tengo otra oportunidad
para no llegar demasiado tarde
cuando la muerte
me coja por sorpresa.
Sé que soy un pobre inacabado
pero más lo es aquel
que está vacío de conciencia.


José Manuel Acosta.

sábado, 7 de noviembre de 2015

ANTES DE QUE LLOREMOS JUNTOS


Cuando se nos hayan ido
los días azules,
cuando las flores
se arruguen entre lágrimas
y tu nombre hilvane
mis latidos.
Cuando los poemas agonicen malheridos
y la tinta desfallezca
porque las palabras
se quedaron sin recurso
buscando tus entrañas,
allí estaré yo,
pronunciando en silencio
todos los versos
que escribieron tus manos
mientras te pensaba.
Porque yo ya te amaba
antes de que hablaran las primaveras
y estornudaran los árboles otoños.
Sí, yo ya te amaba
para que nunca se distancien las almas
por si algún día
tenemos que llorar juntos
las ausencias.


José Manuel Acosta.

miércoles, 21 de octubre de 2015

LA HORA VIRGEN DE TU NOMBRE

*
Me gusta tu olor a uva madura
vestida de aire fresco
y el despuntar del alba de tus ojos
mientras tus labios me devuelven las palabras
de aquellos poemas de amor.
Cómo me gustan tus manos eróticas
y el evangelio de tu boca
desordenando mis versos
cuando escribo para ti.
Creo, que nos han odiado tanto
como amor nos hemos dado
y me basta decírtelo al oído,
mientras la lluvia nos moje la vida de te quieros
estamos a salvo de todo.
Lo importante del amor
no es una cena romántica
sino lo que piense el corazón
cuando desayunamos,
aunque el verbo esté herido
sabemos con cuánta azúcar
nos gusta el café.


José Manuel Acosta.

MARÍA NO ESTÀ EN EL REINO DE LOS CIELOS


( sigo intentando dar forma a mi libro:
el suicidio de la hija adolescente de una mujer maltratada)
En sus canciones tristes, duermen los besos
que no sirvieron para consolarla y cuando
alguien intenta despertar su olvido,
el recuerdo sigue teniendo la espalda de barro.
Ella incluso esperaba una vida cotidiana,
de esas que sirven para aburrirte sin sangre
en las fotografías de los rostros perfectos,
simplemente silenciar el grito en la más
humilde de las soledades.
El miedo crece entre juramentos con ese olor
que tienen las horas cuando recitan
del mismo modo que se va la vida.
En una sobredosis de depresión,
busca su nombre entre amuletos de la suerte
que tienen más quimeras que ganancias,
como cuando desnudamos la conciencia
esperando que por ello te quieran
menos y mejor.
Estamos en permanente liquidación
aunque mostremos siempre cosas nuevas,
incluso puede que esta historia
la vemos todos a cámara lenta
y queramos seguir siendo profetas
en cuerpos de nadie.
Nos gusta mucho la nieve
pero no mojarnos cuando se deshiela
aunque sea imprescindible
para quitar la sed.
Y ya te digo yo aunque me lleven la contraria,
que no nos querámos tanto
sino querámonos mejor
porque el maltrato,
tiene tantas caretas como pueda haber
en un carnaval aunque siempre es mejor
que comprar flores el día de los difuntos.
En su diario, siempre terminaba con la misma frase:
no me gustan las personas
que tienen más palabras que hechos.

José Manuel Acosta.

viernes, 16 de octubre de 2015

HAZTE DONANTE.


Tenía el ombligo inocente,
de los que vienen
sin arrepentimientos
y ya tienen humillada la respiración.
Yo buscaba esa virtud
que tiene la inocencia
en algún lado de la cuna,
para mecer los recuerdos
cuando se caen las lágrimas
despeinando mi interior
y aun así,
me siento desgraciado
ante los jovenes dioses
que tienen toda la vida por delante.
Algunos no necesitan predicados
ni el bla bla bla
que salva las almas,
tan sólo ese cariño distinto
que se encuentra en la médula ósea
capaz de salvar una vida.
Quizás sigamos siendo
unos cobardes bondadosos
porque las palabras
no llegan a ningún lugar
y otros,
intentamos dar crédito a la conciencia
escribiendo por todas partes.
Tenía seis años

y murió esperando
a los Reyes Magos.


José Manuel Acosta.

domingo, 11 de octubre de 2015

RAÍZ CUADRADA DEL CORAZÓN


Siento las calles trémulas
los jardines alborotados
y la inocencia del cielo
libre de culpa.
Siento el pestañeo
de los corazones,
los pájaros jugando
a libertad
y los ojos
sembrando semillas.
Siento la idealización
malévola de los muertos,
los afectos ciegos
y todo lo que hablaba
la ausencia.
Siento los sinónimos
ignorantes
de la narrativa tardía
y la fruta madura
envejeciendo los campos.
Siento la piel
resistiendo al tiempo
y el interior cavando
fosas comunes.
Siento que cuando
custodian los sentimentos,
es porque hay verdugos

 cortando tus alas
y en cualquier esquina,
hay alguien esperando
con un te quiero en la boca.


José Manuel Acosta.
Después de habernos
masturbado los labios
para llenar el silencio
de palabras,
de habernos corrido el cuerpo
de respiración
para escurrirnos las miradas,
me gusta saber que somos
un fluido uniforme
y no sé si amarte desnudo
o vestirme de súplica

José Manuel Acosta.

LA SERPIENTE


En mi poesía está escrito
todo lo que necesito decir
y lo que no tengo que explicar.
Puede ser que incluso
me veas dar un abrazo en cualquier lugar,
que esté haciendo la digestión
de las lágrimas
porque no me gustan los fieles
a un sólo corazón.
No me gustan los que traicionan
la verdad y van de santos,
los que hablan de humildad
y desayunan solos.
No me gustan los que vienen
con clases de moralidad
para tapar su mediocridad,
los que ponen falsas sonrisas
porque se les nota su hipocresía.
No me gustan los que vinieron
dejando su rastro de serpiente,
los que se sientan en nochebuena
en la misma mesa
que critican el resto del año.
Los que no están estando
los que no vinieron cuando fuiste
y puede, que ni yo mismo me guste.
A los que son fieles a la verdad

se les suele llamar
infieles mentirosos.
En mi poesía
está escrito
lo que no debo explicar.


José Manuel Acosta.

POBRES DE SONRISAS

No muero todavía,
cansado quizás a la sombra
de las horas.
En los posibles abandonados
revestidos de frío marmol.
Lo que guarda mi silencio,
madres recogiendo predicados
que te miran piadosas
si has llegado tarde.
Ponen su duelo en el aire para saber
cuánto dolor puede respirarse de una sola vez,
cuántas veces nos habremos prometido
con la boca falsa,
la misma que no llega ni a una raya de esperanza pero confía
que las palabras salgan
con su propio pensamiento.
Esta noche el cielo estaba demasiado limpio
y basta comerte un recuerdo,
para que mañana
los pájaros no le canten a nadie.
No te equivoques,
detrás de una sonrisa
puede estar el suicidio de una lágrima
porque alguien decidió coger
el atajo a la muerte
para lograr vivir.


José Manuel Acosta.
Nos pasamos media vida
pensando en los demás,
otra media comprendiéndoles,
y cuando quieres pensar en ti
te has quedado sin ella.
Cuando escuchamos la palabra egoismo
es como si viesemos al mismo demonio,
pero no es tan malo como creemos ser egoista.
Unos te van a odiar por lo mismo que otros
te apreciarán.
Por mucho que nos esforcemos en ser buenos,
amables y cariñosos, siempre habrá quien con
tu manera de ser se vea amenazado y encontrará las formas de ridiculizarte
o despreciarte.
Estar siempre pendiente de los demás
nos lleva a ser personas frustradas,
no se trata de ser frívolos sino de
pensar primero en nosotros, de ser fuertes.
Transmitimos lo que somos pero no hay
que complacer a nadie excepto a uno/a mismo.
Es la única manera de contrarrestar
los errores que otros creen que tenemos.
Ser egoista es bueno porque ello nos capacita
para saber qué queremos de la vida dándonos facultad para ser felices, es importante
saber decir no.
Nos dá seguridad y es la manera de poder
transmitírselo a los demás.
No vivamos en la jaula en la que los demás
nos quieren meter.


José Manuel Acosta.

EL AMOR NO ES UN SONETO


Siempre huyo de las divinas caricias
que tartamudean en los corazones amarillos,
como la enfermedad
que padecen los poemas olvidados
cuando pierden los recuerdos.
Si el tiempo pesa más que pasa
habrá que buscar nuevas palabras
que estén a medio consumir,
vaciar el cenicero
donde se apaga la costumbre
por ser adicto
al no cambiaré nunca.
Y aquí estoy
fumándome el volver a ti,
a contar con mis dedos tu nombre
por si puedo meterte un soneto
en los labios
aunque no necesite un beso perfecto.
Si no aprendemos de los errores,
con el paso del tiempo
nos vamos haciendo incoherentes
y el amor es algo
que ha pasado con disimulo.
Prefiero comprar mucha
bisutería barata todos los días
a estar toda la vida ahorrando
para una sola joya.


José Manuel Acosta

martes, 29 de septiembre de 2015

SENSIBLES-DÉBILES


Hay días que desordeno los momentos
y busco la felicidad
por si se ha quedado entre paréntesis.
Las almas son ambiguas
cuando no hablan
y el silencio lo abarca todo,
como el hiato de las cartas
que no se escribieron nunca.
Cada flecha sigue su blanco,
y uno descubre
que las nubes existen
porque tanto sol
quema demasiado.
Todo, en su justa medida,
perdonar constantemente
no nos convierte
en sensibles sino en débiles.


José Manuel Acosta.

NANAS DE MAÑANA


Quiero nacer de nuevo,
sin la resurrección de los recuerdos
que me deforman peligrosamente.
Sin los gestos que huyen
de los descuidos,
que llegan tarde
a perderse
entre todos los poemas
que he escrito.
Me gustan las negaciones
que se quedan en algún sitio,
como cuando te leo
los labios a escondidas.
Me gusta ese olor a silencio
que dejas en mi cuerpo.


José Manuel Acosta.

EL VACÍO DE LA MEMORIA


Puedo besarte en forma de verso
o llevarte los besos a la cama.
Irnos al sótano de los sueños
y mientras juego con tus dedos
poner los ojos en la misma dirección.
Publicar los improvistos
que salen de tu boca
y hacernos intolerablemente prohibidos
para no olvidarnos.
Buscar donde nace la inocencia
por si me has parido
porque siempre fui tuyo.
Por eso, he contado uno a uno
los que te hicieron llorar
porque nadie sabe cuánta sal
tienen las lágrimas
hasta que no escuecen en las heridas.
Los perdones son como los muertos,
no todos son buenos.


José Manuel Acosta.

sábado, 19 de septiembre de 2015

QUÉ NOS FALTA


Me quedan las palabras
que son para olvidar
y llegan despacio a las decisiones.
La soledad se escribe
en mayúscula
cuando no hay tributo al corazón,
o prefiero teñir la memoria
efímera de los calendarios
porque siempre queda
una despedida pendiente.
Será que la muerte
es lo único
que nos acerca entre tanta distancia
porque nadie se atreve,
nadie se atreve a nada.


José Manuel Acosta.

ANTES QUE ME OLVIDE


Puede que algún día esté lleno de tristeza
que no me quede tiempo
para descongelar palabras
porque era demasiado niño para pedir perdón.
Hablaré entonces de cuando tú volvías
para encontrarte conmigo,
de cuando la impaciencia está revuelta
en la cama y no había esperas a sudar de nuevo.
Poner juntos las flores que hablaban
del silencio de nuestras manos
mirando los años mientras duermen.
No quiero esperar a que tus labios
solo sirvan para enfriar la sopa de mi cuchara,
a que me hables sin que yo lo sepa,
sin saber para qué sirven las intenciones
que se acuestan con nosotros.
No me da miedo la usencia
sino que nos olvidemos de encontrarnos.


José Manuel Acosta.

LLENOS DE VIDA


Podría imaginarte despertando conmigo
metiendo los sueños en pompas de jabón
que nos limpie los prejuicios
para ser felices cuando nadie nos ve.
De marcar con arena los tópicos
y dejar escrita la vida en paredes de cal
o en esa libreria erótica que cubre las sábanas
de todo mal.
En algún momento, me he dado la vuelta
para rogarles silencio
a tus besos con mi boca.
Qué bonito es abrir las ventanas
y que todo huela a ti pensando
qué es la felicidad sin dejar de mirarnos.
Fue entonces cuando surgió la necesidad
de hacernos el amor.


José Manuel Acosta.

TREINTA POEMAS DE AMOR


 

Cuando la verdad se inclina
no hay perdón suficiente
ni es alegre la costumbre
de poner media voz en los te quiero.
Me gusta quererte cuando estoy dormido
de perderme en algún poema que puse en tu boca
para borrar los caminos de la tristeza
y llevármelo todo partiendo de la nada.
Te veo con los ojos cerrados
por si algo se desmorona por dentro,
por si tiene fiebre el recuerdo
o se confunden mis manos de memoria
o no sueño en silencio
porque vienes pronunciando palabras de amor.
A veces muero
para que sientas
los profundos latidos del corazón
y si algún día te pierdes por mi alma,
seguiré callado
para sentirte solo mía
mientras preguntas si sigo muerto.
Aun cuando no llueve
me mojas por dentro.


José Manuel Acosta.

viernes, 4 de septiembre de 2015

BREVEDAD DEL SILENCIO


Empiezo a querer lo que me quitaron,
a cortar porciones de tiempo
y hacer las maletas del silencio
para no volver.
He cosido los finales,
simplemente eso, los he cosido
para empezar eterno
en algún lugar que se mira
hasta gastarse.
Tengo la oportunidad
de recomponer lo roto
seguir con la anomalía que tiene
el corazón que perdí
en alguna parte cuando
no sabía respirar.
Me he dado la vuelta
y veo cosas perdidas
que quise dejar de estar y no pude.
Las distancias miden igual
por esas pequeñas cosas
que dejamos en el camino.
Yo sólo pasaba por aquí
y una vez abierto,
me obligaron a cerrarme para siempre.


José Manuel Acosta.

ANTES QUE SEA TARDE

Nadie crece más como quienes
hemos sabido curar el corazón
cuando otros creían
que no teníamos.

*********************************
Hay una calle asfaltada con pasos de nadie
con las esquinas contando historias
y en algún café doblándose los sentimientos a solas.
Las aceras con el transitado equilibrio de las prisas
llevan la ordenada costumbre de los difuntos
con la rígida plegaria del calvario en las miradas.
En lo más alto del alma,
un grito de sangre coagulada
se filtra por la ausencia de los que ya no están
y algo parecido a la razón,
empieza a contar las horas que se fueron
por el camino de las intenciones.

José Manuel Acosta.

DIME TE QUIERO, DIME TE AMO, PERO DIME ALGO

De tu boca a la mía
hay una palabra de distancia
con los ojos cerrados.
Todo se muere
cuando nace un nombre
que deja de quererte con los años
para amarte cada día.
Hasta que llegan los poetas
y lo llenan todo de adjetivos.
Esto del amor es tan extraño
que me duelen más las cosas
cuando fluyes dentro de mí.
El amor pone prisas al cansancio
como si se fueran a acabar los días,
todo es inevitable,
todo eres tú bajo mi piel desnuda.
Y empieza como los grandes árboles,
desde una pequeña semilla
que alguien guardó
por si se quema el bosque.
Amor es medio verso
completando un poema
que se clava en las entrañas
porque todo se filtra en el esparto.


José Manuel Acosta.
Criticarán tus errores
pero pocos realzarán tus virtudes,
se apiadarán de tus tristezas
pero odiarán tu felicidad,
te juzgarán más por lo que digan
que por lo que conozcan,
que nadie premiará tus esfuerzos
pero castigarán tus debilidades.
A veces serás una circunstancia
para quien has dado prioridad,
que no te hará daño quien quiere
si no a quien dejes.
Pero sobre todo piensa que los que más te quieren
no son los que apagan contigo las noches
si no los que encienden tus amaneceres.


José Manuel Acosta.

ALGUNA VEZ


Puedo perder las palabras
cuando intento ordenar
los gestos fingidos,
escribo sobre
el silencio
del marmol,
donde hablan
los cipreses
que guardan recuerdos
para siempre.
Unas flores dicen
que alguna vez
fuimos alguien,
que dije muchas
palabras calladas
buscando la perfección.
Todas se encuentran
hablándole al tiempo
sin apariencias.
Me llaman el triste
los felices que
lloran a solas.


José Manuel Acosta

REQUIEM SIN LÀGRIMAS


Las doctrinas hablan sin quebrarse
y su aljibe de latidos
bucan complices
para descansar en paz.
Los requiem se hacen populares
porque ser bueno
es ir a misa los domingos
y nadie te reprocha
el resto de la semana.
Busco una isla blanca
o un camino
donde sembrar lágrimas,
donde los muertos
se ríen de las oraciones
que celebran la vida
entre copas de vino.
Es curioso que nos demos la paz
cuando fuera,somos extraños
y nos importa una mierda
lo que sienta el corazón del otro.
Qué aburrido debe ser
rezar por la sangre derramada de cristo
mientras vemos
como otros se desangran.

José Manuel Acosta.

PACHAMAMA


Insisto en respirar cuando los jamás
están intactos y tienes
que volver a la existencia.
Es abstracta la esperanza
y no es casualidad
las pestañas saladas,
más que el rigor mortis
de la vergüenza
son los parecen
en el cuarto a oscuras de la verdad.
Las muertes que se callan
son cenizas de la conciencia.
Prefiero un héroe anónimo
que los que pierden el tiempo
escribiendo su nombre a tientas.
Ponerle fecha a la muerte
de los niños
es demostrar
que nos hemos matado
nosotros mismos.
Y allí
donde quieran que estén mis versos
habré hecho una denuncia
y ganado una batalla.


José Manuel Acosta.

EL INTERIOR DEL AMOR ES UNA PALABRA CON MEMORIA


Parece que regresas con alevosía
decididamente a poner costumbre en mis labios,
a retrasar los días que discuten
quién amará con más silencio
para escuchar tan solo al corazón.
Te amé desde aquel día
que le puse una frase a tus andares
para que un soneto burlesco
me busque por todas las partes de tu cuerpo.
Y soy ése engreído poeta
de palabra mohosa
con el vocabulario que busca
traducir a otro idioma el amor.
Hace muchos años que no creo en los remordimientos
porque los que te hieren con la mano izquierda
solo quieren un día de nuestra vida
para soportar su tormenta.
Entre la realidad y el deseo
hay toda una vida
como si nos acabáramos de enamorar.
Para que una historia de amor sea eterna
tienes que conseguir que los días
no parezcan iguales.


José Manuel Acosta.

UN DÍA PERFECTO


La herida vulgar que no se queja
tiene el tiempo humilde
poniendo a remojo los recuerdos.
Dicen que la noche recita poemas
para escupir los después
sin reproches
o te destripen el alma
sin derechos de autor
porque los analfabetos
no saben leer el corazón.
Sentémonos en las
esquinas de las casas
donde tú y yo
dejamos de ser alguien.
La vida es una duda en paréntesis
guardando las despedidas
en secreto
al repasar las equivocaciones.
Cuando velamos a nuestros muertos
nos damos cuenta
de lo perfecta que es la vida
y que todo tiene solución
menos la muerte.


José Manuel Acosta.

DE PAPEL MALEABLE


Tengo el alma llena de garabatos
de palabras contagiosas
que revientan mis manos
en forma de puntos suspensivos.
He llegado al imposible
mientras rebusco en mi memoria
la teoría de la vida
y el perdón horizontal
con hambre de clemencia.
Me hierve cada latido
que no busca promesas
para hacer borrones y cuentas nuevas.
No sé si vienes o voy
o te encuentro por casualidad
con los bolsillos llenos de primaveras.
La vida es una cometa
negociando los nombres
que tiene la muerte
por si podemos borrar
el nuestro de la lista.
Casi siempre nos encuentra antes
de ser felices.


José Manuel Acosta.

miércoles, 26 de agosto de 2015

A PESAR DE LOS AÑOS


Alguien grita mi nombre,
no sé si tiene propósitos
de señalarme con el dedo sucesivo
que abre las puertas del olvido.
Oigo las canciones lejanas de mis abuelos
donde un beso tenía más palabras
que las de un poema;
y el tiempo te deja
como una pared vacía.
No me culpo de llorar la felicidad,
de seguir el viaje de los que se han ido
para guardar mis penas en un bolsillo
si recupero un abrazo en esas noches de fotografías.
Las palabras tienen que estar
recién cortadas
o corremos el riesgo de olvidar los nombres.
Tengo fachada de roble
del país de las armaduras de hojalata
porque es peligroso enseñar tu corazón
cuando aún estoy
aprendiendo a volar.
De los de entonces
sólo me queda una pared llena de cuadros.
Los años te enseñan
que ser sensible es un problema.


José Manuel Acosta.

TODO SE OLVIDA

Sólo la muerte olvida
y me senté a escribir un poema para ti.
Que no hable de la soledad
que lo trae todo hecho
con postura inclinada,
ni de recuerdos
ajenos a lo que todavía existe,
ni del silencio baboso
incapaz de poner
una palabra detrás de otra.
Le falta de todo a las horas
que esperan detener mi memoria
sin saber que es incapaz
de borrar la del corazón.
Me he asegurado
que todo huela a ti,
para que cuando
se amontonen las flores
que disimulan los te quiero,
sepas que me fui tranquilo
respirándote.
Donde estén nuestros cuerpos
es lo de menos,
es imposible poner distancias
a quien se ha amado.


José Manuel Acosta.

ANTES QUE SEA TARDE

Nadie crece más como quienes
hemos sabido curar el corazón
cuando otros creían
que no teníamos.

Hay una calle asfaltada con pasos de nadie
con las esquinas contando historias
y en algún café doblándose los sentimientos a solas.
Las aceras con el transitado equilibrio de las prisas
llevan la ordenada costumbre de los difuntos
con la rígida plegaria del calvario en las miradas.
En lo más alto del alma,
un grito de sangre coagulada
se filtra por la ausencia de los que ya no están
y algo parecido a la razón,
empieza a contar las horas que se fueron
por el camino de las intenciones.

José Manuel Acosta.

DIME TE QUIERO, DIME TE AMO, PERO DIME ALGO

De tu boca a la mía
hay una palabra de distancia
con los ojos cerrados.
Todo se muere
cuando nace un nombre
que deja de quererte con los años
para amarte cada día.
Hasta que llegan los poetas
y lo llenan todo de adjetivos.
Esto del amor es tan extraño
que me duelen más las cosas
cuando fluyes dentro de mí.
El amor pone prisas al cansancio
como si se fueran a acabar los días,
todo es inevitable,
todo eres tú bajo mi piel desnuda.
Y empieza como los grandes árboles,
desde una pequeña semilla
que alguien guardó
por si se quema el bosque.
Amor es medio verso
completando un poema
que se clava en las entrañas
porque todo se filtra en el esparto.


José Manuel Acosta.

martes, 18 de agosto de 2015

DOCE MIL DÍAS Y UNO MÀS


La poesía es el alma desnuda
de las palabras
cuando el corazón
tiene algo que decir.
Más dulce que la vida
son los besos,
como levadura en tus labios
y todo queda bien
en su mirada.
De cualquier modo te quiero
y antes que respires la fe,
yo habré rezado tu cuerpo
si vuelve lo que se repite.
Antes que te desnude
con la mirada,
estarán mis besos
en la otra parte
de tu alma
y un hilo de palabras,
cosiendo los latidos
sin apenas darse cuenta.
Nadie te amará como yo
porque todo me es ajeno
cuando la vida
viene con prisa
escondiendo la sonrisa.


José Manuel Acosts

ABISMO

Solo los muertos saben
que los días se van hacinando
y que los pájaros
siguen serigrafiando el cielo.
Tengo la extraña enfermedad
del poeta
que mira los sueños del revés
seduciendo al olvido,
y viene la soledad
como una ramera a pretenderme.
Me he prostituido tanto,
que dejé de vender palabras
ni comprar pecados
porque la felicidad
juega a su manera.
Esta mañana he desayunado
pan con mantequilla,
lo que dicen que comen los pobres,
pero me di cuenta
que peor es
no tener nada
con lo que alimentar el corazón.
Los pájaros serigrafian el cielo
pero hay uno
que vuela junto a mí.


José Manuel Acosta.

RECORDANDO GALICIA


Ahora me descubre la sangre
más de medio siglo después,
que los recuerdos no descansan
si los huesos desarman
al hombre cuando llora.
Que te vuelves inocente
cuando aprendes
a vivir desamparado
y estás ausente
comiéndote la vida.
A veces despierto buscando los gritos
que quisieron herirme distraído
y algo me atraviesa
para desheredarme
cuando me acosa el olvido.
He puesto cuidado
en no desordenarme demasiado
y quiero seguir sensible
para que de vez encuando
aquel niño
me devuelva la mirada.
Hoy he caminado por los recuerdos
y no sé en qué momento
estuve muerto porque
corrí más que la vida.


José Manuel Acosta.

viernes, 14 de agosto de 2015

ENTRE LOS SUEÑOS


Hay un trozo de mi vida pegado a tus labios,
como un relámpago
cuando se estrechan las nubes
y surge el milagro de la luz.
Muero cuando se acaba el beso,
en lo que fue nuestro imperfecto
y ahora es antiguo
como las idas en pendiente.
Bajo las escaleras
y huelo a un largo etcétera ,
sin reproches salgo al encuentro
de tus ojos,
de poesía joven y altares
que rezan por los hijos.
Me siento un pedante,
de los que no hablan pero sienten
que la fruta madura,
si sabe estar en el árbol
nunca se pudre.
Lo que hay entre los sueños
y la realidad se llama amor.


José Manuel Acosta.

Hace tiempo que dejé de dar explicaciones
cuando los que vienen tarde
inventan tu vida
por lo que le han contado.
Son los que se van temprano
porque forman parte de los verbos irregulares,
que para irregular, ya tendré tiempo de esperarme cuando esté en el osario
de los desconocidos.
No es bueno dar consejos porque están sacados de las experiencias y vivencias personales sin que las mismas, sean productivas para otros,
como las normas o los sueños, pero lo que a mí me va bien, puede que no lo sea tanto para ti.
Por ese motivo, las preguntas tienen como objetivo fundamental el cuestionarnos a nosotros mismos, y de las multiples respuestas que encontremos, quedarnos con la que creamos que más nos interesa pues aún errando
en la elección, nos quedan otras opciones.
Mostrar tu felicidad, tu amor, tu tristeza, será
criticado por unos y alabado por otros, y tendremos un problema si le caemos bien a las dos partes, porque entonces estaremos cambiando nuestra conducta para agradar de algún modo y satisfacer sus necesidades.
No hay nada mejor que ser uno mismo siempre y cuando cumplamos la regla número uno :
trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti.
Lo que si me cuestiono y me pregunto muchas
veces,es, cómo siendo tan solidarios desde la comodidad de las redes sociales, las ONGS siguen pidiendo voluntarios.Claro que,
es mucho más fácil y cómodo teclear solidaridad que demostrarla.
Y así, defendemos la vida de un toro
por encima de una persona mientras nos hacemos una barbacoa de chuletas de cerdo.
Muchos se preguntarán qué tiene que ver el principio y el final de éste escrito.
Pues lo mismo que la vida,
que queremos cambiar la de todo el mundo
sin cambiar la nuestra, porque,
todos queremos derechos
pero tener pocas obligaciones.

José Manuel Acosta.

CUANDO ERA UN NIÑO


...Me refiero a mi infancia,
al color de los zapatos viejos
que dibujaban sueños
cuando en la percha tonta
colgaba la memoria.
He sobrevivido
al lenguaje impuesto
de las modas pasajeras
cuando los sustantivos
eran mesa de domingo.
La vida es la muerte
escribiendo versos
mientras perdemos el oído
y de vez en cuando,
necesitamos una sobredosis
de amor
porque con cualquier abstinencia
se sufre.
Lejos de aquellos juegos,
el orgullo,
se vestía de sonrisa
y te das cuenta
que la niña que te gustaba
duerme contigo.
Necesito cerrar los ojos
para evadirme
de tanta tecnología.


José Manuel Acosta.

lunes, 10 de agosto de 2015

LO QUE NO SE VE


No me importan los poemas
sino la vida que dejo en ellos.
Para entonces, aunque sea tarde,
habrá cogido polvo el dolor
de las hojas que traducen
lo que se ama porque,
soy una sílaba libre
llena de pecados
más común que la tristeza.
En las próximas horas
será más pobre mi lenguaje,
más desconocidas las palabras
y posiblemente,
mi corazón hablará otro idioma.
Soy una línea delgada
esperando que algo me sorprenda
que ya tendré tiempo
que me den la propina.
No me importa la vida
sino lo tarde que llegamos a todo.


José Manuel Acosta.

viernes, 7 de agosto de 2015

DE PALABRAS ESTAMOS LLENOS


Pondré madurez a mis desordenes
por si un trozo de olvido
me devuelve el silencio
que amablemente
se quedará en dedicatoria.
Le puse palabras a la vida
mientras las veo dormir
sin ropa,
como quien no sabe
para qué sobrevive
y todo se queda antiguo.
Te juro que escribo
con el lenguaje de los fríos
porque la soledad
como el alma, no tiene sexo
ni cordura, ni cómodas posturas
que regresan en las cartas de despedidas.
En definitiva,
cuando me vaya de esta vida,
siempre habrá palabras inolvidables
escritas en los muros del silencio.
Entonces casi todo
lo innecesario
empieza por tener sentido
respirando con dificultad.
Te hablo
de lo que se pierde por descuido,
de lo pequeña que es la boca
con la cantidad de palabras
que llega a almacenar,
y así tan pequeño el corazón,
¡¡ cuánto amor !! cuanto...


José Manuel Acosta.

EL QUE TODO LO VE CON EL CORAZÓN


Son otoños salados
desgajando la tierra
para contar las hojas
que caen de los árboles.
Los años salvan la vida
cuando hay abundancia
de amor en el corazón
aunque se muden
las lágrimas de sitio.
Cerniremos los mares
para que no escuezan las heridas
y cuando se reblandezca
la soledad
endulzando la boca,
busca un verso
que nos sirva de algo.
Cuando la cuerda
esté muy tensa,
te darás cuenta
que no había nadie
al otro extremo
excepto tú.
Y yo saliendo a flote
aunque llevo los ojos cerrados
en la voz de los temerosos,
en el amanecer
de los invidentes.


José Manuel Acosta.

AHORA SI


Se va la edad del miedo,
de los momentos extraños
que tiene el morir despacio.
Saludo a los muertos
que son felices con los suyos
porque no temen a la ausencia.
Los que todo lo saben del amor
y despiertan para ver si duermen
los recuerdos que te olvidan.
Tendré que limpiarme
la soledad sin vender palabras.
Es mejor morir decente
a vivir con el alma perdida,
con los años generosos
que ya no me piden tanto
y todo lo encuentro sin miedo.
No busco nada
excepto a ti.


José Manuel Acosta.

DICHO DE OTRA MANERA

 
El sol sale con el crucifijo de la oración.
Deben ser las siete de la mañana
cuando las rogativas ascienden
con los sacramentos intactos.
El tiempo se ha dado la vuelta
a mitad del camino
hablando por las calles cristianas
que ponen el ojo en la mirilla
de la buena sociedad.
Sin ofensas poque no actúa,legitimando así
el olvido embriagado de las palabras defectuosas.
Llora sin hacer ruído con la mano
ominosa rompiendo los labios de la fe,
de sonrisa sumisa, mirando de reojo
la inocencia que la mantiene.
Otro golpe subvencionando suicidios
y dos fechas mueren
el mismo día que nacen.
A mitad del camino,
la vida se da la vuelta.

José Manuel Acosta.

sábado, 1 de agosto de 2015

MARÍA NO ESTÀ EN EL REINO DE LOS CIELOS


La ves pasar por la calle, con esa sinfonía que todos tenemos cuando nos cruzamos juzgando simplemente las apariencias sin importar cuánto estamos de equivocado.
La libertad del pensamiento hace que muchas veces oscurezca nuestro destino y cerrar los ojos, es la única manera de perder el miedo a quien nos vigila.Ni siquiera el llanto, que desahoga,te enseña a respirar para recuperar un poco el aliento que pueda vestirnos sin remordimientos y dejar de estar sometidos a nuestra propia condena.
No sé dónde está esa respiración que define las palabras más tristes, ni cuánta vicisitud somos capaces de soportar aunque para ello haya que fingir un bienestar que no alteren los vacíos.
Sus palabras se hacen agua en la boca, antes de salir ya están llorando.
Quiere aprender del olvido, a que rece la memoria en los días sueltos que tiene la sonrisa fingida, de los mercaderes del desecho que arañan los mediosdías para alargar el sufrimiento de la noche.
Quise llegar a su media lengua, a las lagunas de su mente carcomida más por el recuerdo que por una droga de diseño que estabilice la muerte traumática aunque sea la que te lleve hasta ella.
Quiero llamarla María, la que fecunda la vida
aunque no esté en el reino de los cielos,
la de los "Diostesalve" sin saber de qué salvarse,
si de vivir muerta o morir para vivir.
María es una canción extraviada, un saludo ciego, puede ser muchas cosas que pocos conocen en un hasta pronto, en un hola por educación,pero María,
María no está en el reino de los cielos,
está en el boca a boca de los que todo lo saben y todo lo entienden sin comprender.
Ella espera un regreso que nunca llegará.


José Manuel Acosta.

VERSOS SUELTOS


Hay versos que tienen
el sueño ligero,
que llevan tacones huerfanos
sin cerrar interrogaciones.
Versos de lo que alguna vez tuve
y no quiero tener,
de los que cobijan heridas
y duele la caligrafía compartida.
Hay versos que te miran
como antes
hablando de los hoy,
que no buscan los mañanas
ni los tampoco.
Siempre hay versos
entre los murmullos de los que quieren,
de los para siempre,
de los te quiero en mis pupilas
aunque nada espere.
Son versos que nacen
de las propias heridas
porque no hay versos
en la nada
que todo lo puede,
versos del interior,
versos que no necesitan
de un bonito cuerpo
para nacer.

José Manuel Acosta.

EL HOMBRE DE LAS GOMINOLAS


Me dio la bienvenida como quien pasea la mirada por los inviernos, era uno de esos filósofos de calle que hacen reír a los más inteligentes aunque no saben estos, que la inteligencia como la memoria, se pierden de no usarlas.
Algunos lo han visto por Sevilla paseando el tiempo entre gominolas, algo desgarbado, con su bigote rubio por la nicotina y aliento a tinto de tetra brik.
Sus ojos ya eran una esfera de sangre, de esas metidas en sueños mientras los sabios dan consejos con algunos céntimos sueltos que sobran del cepillo de misa.
Él me decía tal vez por agradar; eres de las mejores personas que he conocido.
Y con ironía le respondía, eres de las personas que nunca me hubiese gustado conocer.
Con sus labios de zafiro y su mente macerada entre barricas de roble contestaba; Qué cabrón eres.
Yo era de los que salía de trabajar y me iba directamente a casa, me gané a pulso de conciencia la fama del menos diez ( sales de trabajar a las dos y a las dos menos diez estás en tu casa)
Aquel día le quité el nombre a la hora, le puse inocencia a la tarde y acepté una cerveza de un desconocido hasta ahora borrachuelo.
Aunque dicen que los niños y los borrachos son los únicos que dicen la verdad,nunca creí su historia hasta que años después le vi discutir con un señor bien trajeado.
No le tenga Ud en cuenta nada,no es mala persona; le dije poco convencido a don trajeado.
Si, no es mala persona, Ud no sabe lo que su madre y yo hemos pasado con él.
Me contó, sin saber bien por qué, la misma historia que años atrás no creía.
Dejé de ver a Antonio hace años, era su nombre, el que paseaba su carrito de gominolas entre la Campana y la calle Imagen y entre los soportales,bebia un vino agriado por el tiempo, por la vida que se va sin darnos cuenta y todos tenemos la presunción de inocencia juzgada.
Quién me iba a decir, que el hombre de las gominolas,era hijo de un reputado abogado y fue un ingeniero aeronáutico que decidió volar injustamente por el cielo de los que juzgamos con premura.
Espero que Antonio esté vendiendo muchas nubes de algodón y su camino sea el que toman los olvidados en paz.
Hasta siempre.
 

José Manuel Acosta.

CINCO MINUTOS


No doy consejos
porque hasta la soledad es subjetiva,
igual me sobran olvidos
que le falta miedo a la verdad.
Estoy lleno de problemas mentales
que cambian los milagros de sitio
y nada nos distingue,
de los que hoy te quieren mucho
y mañana se llenan de ritos.
Se tarda más en limpiar la honra
que ensuciar la conciencia
sin remordimientos.
Todos los actos tienen consecuencias,
el último, que cierre la puerta,
igual el tiempo
deja de escribir en abreviaturas.


José Manuel Acosta.

LA HE VISTO CALLADA, A LA ESPERANZA


Tenía tantos años como las gracias sin memoria, esos años donde el corazón pone distancia para perder sus heridas y se mece el tiempo sin ningún milagro.
Se miraba en el espejo esperando que una canción de cuna
disimulara sus canas sin que los relojes
hablaran más de un minuto.
Es el tiempo que hay detrás de las sonrisas
cuando no hay juramentos eternos, 

cuando la vida es un reproductor de suspiros 
y lo inservible entra sin llamar.
Ella era como el color de los puestos de frutas,
la leche que huye del fuego, las palabras que se escriben en rojo.
Buscaba en los suspensos algo de importancia
que se atreviese a ver su peinado, pero su espejo
se quedó sin gestos enfriando los mañanas
que no van a ninguna parte.
Nadie le aconseja el cuidado que hay que poner al cruzar por la vida 

para no caer en las aburridas páginas de los obituarios.
Sigue siendo jovén cada vez que se peina,
el espejo es ajeno a los presentes para que
el Alzhéimer en el corazón de alguien,
siga buscando los recuerdos y la sonrisa
una esperanza dentro de las lágrimas.


José Manuel Acosta.

viernes, 10 de julio de 2015

ALJIBE DE SUEÑOS



Y de pronto, viene inerte el tiempo
entre los débiles
con la soledad mendiga
a devolvernos lo extraño
de la sumisión.
Lo sé, las lágrimas
son el interior en relieve
ni espero que me esperes,
ni que juntes palabras
en el eco
ni del cómo ni del cuando.
Ya te digo yo
que cuando madrugan
las mañanas sin esperanzas
el hambre solo cambia
por la posición del sol
porque nadie sabe
cuánta sal tiene el mar
hasta que no te escuecen las heridas.
Desnudos, si, golpeándonos
contra las rocas,
pero sin saber
que todos vamos
al mismo sitio
esperando que nos sientan
de otra manera.
Los muertos,
están obligados
a entenderse
porque hubo un tiempo
que dejaron de hacerlo.

José Manuel Acosta.

jueves, 9 de julio de 2015

MARI-POSAS



Préstale un motivo
a mis años,
a los números impertinentes
de las viejas mañanas
que se llevan los aniversarios
de los almanaques.
Vienen las dificultades
con alevosía
cuando discuten los labios
marginados
separando las palabras
que no existen.
Te cuento la historia
de un beso
que se da con la mirada,
de aquél me falta algo
mientras ya era mía tu boca.
Fue aquél día
cuando en la puerta de un cine
firmaron autógrafos los sueños
que permanecen
en mi estómago
como si te acabase de conocer.
Algunos lo llaman mariposas
aunque yo les puse
tu nombre.

José Manuel Acosta.

DON NADIE


Se me olvida escribir al olvido
porque se cansaron de mirarme los libros,
que me tiembla el pulso
oliendo a naftalina de cansancio.
Soy arcilla maleable,
de lágrimas que se meten hacia adentro
convirtiéndome en una adultera tormenta.
Oigo un piano en la noche
por si surge algún baile de censura
más tierno por dentro que por fuera
si la vida viene
con nombre de mujer.
No duele olvidarse del olvido,
lo que duele es el silencio transparente
y no saber si esta noche,
seguirá mi risa herida
porque no recuerde
lo que estaba escribiendo.
Dice mi pluma,
que está en la cintura de la muerte
y debo ser yo,
quien llene de escritura tu boca
antes que deje de conocerte.


José Manuel Acosta.

LA PIEDAD SIN NOMBRE


Pasa la vida cansada,
los pájaros vuelan sin eco,
los árboles
pierden por sus ramas
los amaneceres
y estamos los de siempre
buscando el oído de la sangre
antes que se escuchen las derrotas.
Es más trágica la muerte del alma
que quien mata sin piedad tu cuerpo
y sin que lo sepan,
ellos ya están muriendo
cuando limpian el látigo del odio.
A veces lo siento
doliéndome dentro
y me da asco
el herrero machacando
el dolor ajeno.
No todo es perdonable,
por eso me voy con mis letras
a otra parte
lleno de vergüenza.


José Manuel Acosta.

viernes, 3 de julio de 2015

TERRORISTAS DEL VERSO


Callarán los estribillos
de alguna canción protesta,
a la oquedad del poeta
que habrá hecho una denuncia
y ganado una batalla.
Vendrán los incosolables
a vender sus triunfos,
comprando la sangre
con racionamiento,
de las casas vacías
de gloria
y todos buscando
en las miserias de la historia.
Vuelven los absolutos
a morder el perdón.
Ya sólo falta
que sea catedral
el valle de los caídos,
y me obliguen
a lamer sus piedras,
y no,
no callarán la eternidad del poeta
que se asfixia
con la lumbre del silencio,
para que mis abuelos
no despierten las memorias
y todo se quede a media voz.
Igual mañana
paso de poeta
a terrorista
disparando con el corazón.

José Manuel Acosta.